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Breve guía de subtitulado para tráilers, teasers y materiales de difusión para cine independiente.

Por Ariana V. Loker

La calidad de un buen subtítulo redunda directamente en la conexión con las imágenes. Cuando los subtítulos distraen, sacan de la ficción y subrayan el artificio. Por eso armamos esta guía para equipos de producción o edición que subtitulan tráilers u otros materiales de difusión.

Muchas veces no se traduce, pero sí se subtitula en el mismo idioma. En redes sociales, por ejemplo, es indispensable publicar videos con subtítulos por varias razones: 

  • Accesibilidad: para no dejar afuera a personas sordas, hipoacúsicas o con audición reducida.
  • Entornos silenciosos o muy ruidosos: para no dejar afuera a las personas que reproducen videos sin sonido o con volumen bajo.
  • Viralización: los videos subtitulados tienen mejor rendimiento.

En general, las plataformas utilizan programas de reconocimiento de voz para generar subtítulos automáticamente. Si bien son prácticos como primer paso, el resultado en crudo suele dificultar la comprensión. Hay cuestiones básicas que necesitan corrección para que sean fluidos y se lean al ritmo del montaje.

Compartimos 10 puntos fundamentales a tener en cuenta:

  1. Menos es más

El error más común es querer subtitular todo. Hay que elegir. 

Cuanto más texto hay en pantalla, menos tiempo queda para recorrer con la vista el resto de la imagen. Todo lo superfluo queda afuera.

  1. Tiempo de lectura

Un subtítulo necesita un tiempo mínimo de lectura y un tiempo máximo de permanencia. 

El software profesional hace un cálculo entre la cantidad de caracteres y el tiempo disponible, y permite ver si el texto es legible o no.

Si no trabajás con ese tipo de herramientas, la prueba es simple: si no podés leerlo cómodamente en voz baja, no funciona.

Al mismo tiempo, si el subtítulo permanece más de lo necesario, la tendencia es releerlo. Eso quita tiempo para ver (y disfrutar) la imagen. Cambia totalmente la experiencia.

El tiempo de salida suele coincidir con el final del audio o, idealmente, con un cambio de plano.

En esta instancia suelen aparecer la mayoría de los problemas de legibilidad.

Si necesitás revisar tiempos de lectura o ajustar subtítulos antes de publicar un tráiler, podés trabajar este material con profesionales. En Estudio Silver vemos este tipo de piezas de forma puntual o como parte del proceso de circulación de una película.

  1. Cantidad de texto en pantalla

Máximo: 2 líneas de texto.

Caracteres por línea: no más de 42 es el estándar, pero para pantallas verticales puede reducirse a la mitad.

En tráilers, donde el montaje es rápido, conviene usar menos texto del que se cree necesario. 

  1. Dónde cortar una frase

Los cortes de línea tienen que ver con contener una idea completa en cada línea.

Sin entrar en tecnicismos: una línea no puede terminar en un artículo o una preposición.

Por ejemplo:

✔ Nos vemos mañana

en el rodaje.

✘ Nos vemos

mañana en el rodaje.

Un buen corte de línea reduce el tiempo de lectura.

  1. Sincronización básica

El subtítulo debe aparecer cuando empieza el audio y desaparecer cuando termina. Pero si hay un cambio de plano cerca, conviene hacerlo coincidir.

Cuando un subtítulo queda atravesando un corte, la tendencia es volver a leerlo desde el inicio. Eso vuelve a restar tiempo de observación.

Si aparece tarde, queda de más o parpadea respecto del montaje, también distrae.

  1. Traducción: natural, no literal

Cuando hay traducción, es más importante cómo suena que si cada palabra está subtitulada.

Se traduce lo que se dice, no la forma exacta en que está dicho.

Por ejemplo:

Original: “This is where it gets tricky.”

 “Acá se complica.”

 “Aquí es donde se vuelve complicado.”

 

Cuando una película empieza a participar en festivales y mercados, su traducción tiene un peso aún mayor en la recepción general de la obra para el público, el jurado y la prensa. 

 

  1. Canciones: decidir si importan

Algunas preguntas:

¿La letra aporta a la historia? ¿O funciona solo como atmósfera?

Si no aporta, muchas veces es mejor no subtitularla. Esta es una de esas decisiones más cercanas a lo artístico que a lo técnico.

  1. Texto en pantalla

Si el video tiene placas, carteles u otros textos, hay que decidir si se traducen y dónde ubicarlos.

En muchos casos conviene usar la parte superior de la pantalla para no superponer información.

  1. Prueba final

Antes de darlo por terminado: mirá el video con subtítulos como si fueras su público.

¿Te perdés algo?

¿Te resulta cómodo leer?

¿Sentís que pasás más tiempo leyendo que mirando?

Un buen subtítulo no molesta. No te saca de la historia. Fluye al ritmo del montaje. No te obliga a estar mirando permanentemente la base de la pantalla y perderte el resto.

  1. Cuándo conviene trabajar con profesionales

Aunque este tipo de materiales muchas veces se resuelve internamente, hay casos donde conviene consultar:

  • Cuando el contenido va a festivales y el jurado depende de los subtítulos.
  • Cuando el teaser circula en mercados internacionales.
  • Cuando hay diálogos complejos, subtexto o referencias culturales.

El subtitulado es la puerta de entrada a la película para el público internacional. Si los subtítulos fallan, expulsan o dificultan seguir mirando.

 

  1. De yapa: referencias útiles

Para dudas de ortografía y puntuación, recomendamos consultar en:

Subtitular y traducir implica tomar decisiones técnicas y también artísticas. En materiales de difusión —donde todo ocurre rápido y cada segundo cuenta— esas decisiones hacen la diferencia entre un contenido que se entiende y uno que emociona.

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