Por Ariana V. Loker
Ver una película a través de sus subtítulos redefine la experiencia. Los subtítulos –como la cámara– enfocan, recortan, dirigen la atención y subrayan. Entre mirar y leer, la experiencia fluye al ritmo del montaje.
Viajar y encontrarse con diferentes públicos es una ambición que comparten todas las películas, grandes y chicas. El texto audiovisual está compuesto por tres capas de sentido activas en simultáneo: la imagen, el sonido y los parlamentos, y si bien la traducción interviene en solo una de ellas –los diálogos– está anclada en todo el resto.
En la traducción de los parlamentos ocurre algo delicado: lo que hasta entonces era una experiencia de sentidos compartidos –y referencias más o menos transparentes– en una lengua y en una cultura, empieza a depender de una mediación, de una lectura nueva, de otra lente. Y esa mediación no es neutra.
Subtitular implica decidir qué entra y qué queda fuera de campo. En cierto sentido, el trabajo se parece al de la cámara, que enfoca, recorta, dirige la atención y subraya. Cada subtítulo es una intervención en la experiencia de quien mira.
Cuando una película llega a un festival internacional, el jurado no solo la ve: también la lee. Cuando la prensa extranjera cita una frase, probablemente vaya a citar su traducción. Y cuando el público extranjero se conmueve, se ríe o se incomoda con una frase, esa emoción pasó por la subjetividad de la traductora.
La pantalla se divide: mirar y leer
En una película subtitulada, la experiencia visual cambia. Los estudios de movimiento ocular demuestran que el último tercio de la pantalla —el espacio donde aparecen y desaparecen los subtítulos— concentra la mayor parte de la atención. La experiencia se torna bifocal: leemos y miramos al mismo tiempo.
Por eso el subtítulo no puede obstaculizar la experiencia. Tiene que integrarse con la imagen, seguir la cadencia del montaje, acompañar los cambios de plano y dejar tiempo para que la mirada pueda recorrer el resto de la composición de la imagen.
Un buen subtítulo no compite con la película: fluye con ella y se hace parte de la experiencia inmersiva.
Traducir es trasladar significantes, pero también es adaptación cultural en contexto
Cada guion está atravesado por elecciones precisas de palabras: en el ingenio de una frase, el desdén apenas insinuado en un gesto o en un tono, la pesadez de una atmósfera, el humor particular de un personaje… Cuando una película se traduce, esas decisiones vuelven a tomarse bajo la lente de las diferencias entre culturas.
La traducción audiovisual tiene limitaciones propias del espacio y tiempo de los subtítulos: las dos líneas y los tres o cuatro segundos que disponemos para leer. Los parlamentos, que es lo que intervenimos, no son autónomos, sino que funcionan dentro de un complejo de sentido, y es con todas esas capas en simultáneo que trabajamos.
Hay verdad en la ficción
Seguimos mirando una película después de los primeros veinte minutos porque algo conecta. Algo propio se reconoce en la pantalla. Buscamos entender el mundo. Y entendernos.
En lo que se muestra.
En lo que se dice.
Y en cómo se dice.
La traducción participa de esa conexión. Puede facilitarla o interferirla. Puede preservar el tono original o aplanarlo. Puede sostener una intención o desplazarla.
En Estudio Silver abordamos cada proyecto como un universo singular
Antes de traducir, miramos la película o leemos el guion y tomamos notas. Detectamos ambigüedades, investigamos referencias y hacemos consultas con quienes escriben o dirigen.
Para los subtítulos, creamos una plantilla matriz temporizada con software licenciado que nos permite controlar parámetros técnicos. Una traductora del equipo trabaja en la traducción. Y por último hacemos la revisión lingüística y técnica en un playback para entregar los formatos necesarios para compilación de DCP, proyección o delivery a plataformas digitales.
Si querés profundizar en los criterios y el proceso que aplicamos en cada proyecto, podés conocer nuestra mirada descargando gratis el siguiente documento:
Traducción y subtitulado para cine independiente: principios básicos
En Estudio Silver entendemos que los subtítulos son la ventana al mundo para una película. Y nuestro deseo es que nuestro cine viaje lejos.
